Reseña Histórica

En tiempos de la hipermodernidad, sobremodernidad o modernidad líquida, la salvaguardia de los testimonios históricos de las culturas y civilizaciones se eleva como garantía del mantenimiento de nuestro patrimonio e identidad cultural y la defensa de la naturaleza y del equilibrio ecológico y ambiental

La cultura y el patrimonio son dos conceptos de amplia definición y alcances, especialmente cuando coinciden en ser elementos constitutivos de la identidad y memoria social de las comunidades. La cultura de una sociedad está constituida por su patrimonio (tangible e intangible) y este, a su vez, es un bien cultural de dicha sociedad. La cultura y el patrimonio deben ser incorporados a la cotidianidad de cada ser humano, desde cuando se inicia su proceso de formación en la familia y en la escuela; un proceso que debe acentuarse en la formación profesional para que los líderes de la sociedad sean integrales frente a un ejercicio de ciudadanía robusto en sus contextos.

Para la Unesco, “el patrimonio cultural en su más amplio sentido es a la vez un producto y un proceso que suministra a las sociedades un caudal de recursos que se heredan del pasado, se crean en el presente y se transmiten a las generaciones futuras para su beneficio. Es importante reconocer que abarca no sólo el patrimonio material, sino también el patrimonio natural e inmaterial. En el documento denominado “Los indicadores para la cultura y el desarrollo”, se señala que los recursos patrimoniales son: una “riqueza frágil”, y en ese sentido requieren “…políticas y modelos de desarrollo que preserven y respeten su diversidad y su singularidad, ya que una vez perdidos no son recuperables”. Y agrega el análisis que: “… en la actualidad el patrimonio cultural está intrínsecamente ligado a los desafíos más acuciantes a los que se enfrenta toda la humanidad, que van desde el cambio climático y los desastres naturales (tales como la pérdida de biodiversidad o del acceso a agua y alimentos seguros), a los conflictos entre comunidades, la educación, la salud, la emigración, la urbanización, la marginación o las desigualdades económicas. Por ello se considera que el patrimonio cultural es esencial para promover la paz y el desarrollo social, ambiental y económico sostenible”.

En el escenario nacional, es deber de nuestro país establecer las acciones y políticas necesarias para la protección, salvaguardia y promoción de la sostenibilidad de su patrimonio. Ello se concreta cuando estas se pueden aterrizar a cada región y territorio, a través de la normatividad y las distintas instituciones y planes de acción. En la actualidad, el gobierno nacional ha señalado que en el próximo cuatrienio tendrá dentro de sus prioridades en el plan de desarrollo, la cultura, el patrimonio, la economía naranja y las industrias creativas.

En esa correspondencia, el plan de desarrollo vigente para Cartagena de Indias, también establece como uno de los propósitos, hacer de la cultura un eje transversal del desarrollo integral del Distrito, generando mayor inclusión social y reconocimiento de lo que es el ser cartagenero.

Hoy, más que nunca, en el gobierno de la economía naranja, es de aceptación universal que “la cultura está en el centro del desarrollo y constituye una fuerza que lo impulsa”; por tal razón, la Universidad de Cartagena, institución bicentenaria, en el más completo sentido de su función pública, como estamento universitario líder del caribe colombiano y, en el marco de su misión de extensión, proyección social, investigación, docencia e internacionalización, ha considerado necesario y conveniente liderar un proceso alrededor del apreciable y excepcional patrimonio cultural de Cartagena de Indias, el cual trasciende a la localidad y se proyecta en la conexiones con el Caribe Colombiano y el gran Caribe, por las cualidades y el reconocimiento que tiene la ciudad en el contexto internacional desde siempre.

Leído 358 veces Modificado por última vez el Miércoles, 20 Marzo 2019 14:18
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